Enrique de Penco se maravilla con el nacimiento de su hija y le escribe estos versos que nacen de aquellos pequeños ojos que recién van despertando al mundo.

Cabe la vida del mundo,
la belleza de las dunas,
cabe la luz de la luna,
caben los campos fecundos.
Los colores furibundos
de las flores, de las setas,
de los valles y mesetas,
el brillo de mil estrellas,
cabe la noche más bella
en los ojos de Julieta.

Cabe el sol por la mañana,
cabe el árbol y sus hojas
y la lluvia que nos moja,
cabe la brisa temprana.
También la niebla que emana
de entre montañas y grietas,
el viento con las veletas,
el agua pura de un pozo,
cabe el río caudaloso
en los ojos de Julieta.

Cabe el canto que recrea
mil sonidos en mi alma,
el silencio que da calma,
la prisa de las corcheas.
Cronos, Zeus y Atenea,
la guitarra de Violeta,
y la promesa secreta
del amante más fogoso,
cabe un sueño esplendoroso
en los ojos de Julieta.

Cabe el trino delicado
de las aves en sus nidos,
caben los 5 sentidos
y el amor del ser amado.
Cabe un arcángel alado,
un gigante y su silueta,
la palabra del poeta,
la pintura más famosa,
cabe el rojo de una rosa
en los ojos de Julieta.

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