Una conversación un tanto extraña entre La Muerte y Enrique de Penco. Al final ya no se puede confiar en nadie ni en esta vida… ni en la otra.

La Muerte:

Buenas tardes mi estimado

me presento, soy La Muerte

y hasta aquí llegó su suerte

porque lo tengo ficha’o

y no estoy equivoca’o

pues hago bien mi trabajo

aquí mismo en mi legajo

está su nombre bien clarito

Así que vámonos juntitos  (Enrique de Penco: ¿Para arriba?)

No mi amigo… para abajo

Enrique de Penco:

Oiga espere un momentito

no se apure por favor

debe de haber un error

revisemos un poquito

¿Y si le invito un traguito

como pa’ romper el hielo?

Y así evitar este duelo

sinceramente lo digo

arreglemos “a lo amigo”

borre infierno, ponga cielo.

La Muerte:

Oiga espérese un minuto

uste’ está obrando muy mal

Enrique de Penco:

Pero si en Chile es normal

siempre tener un pituto

La Muerte:

¡Ya no más! Póngase el luto

y termine su chantaje

Enrique de Penco:

¿Y por qué este largo viaje

al edén no puede ser?

La Muerte:

Es que abajo Lucifer

paga mejor porcentaje

La pelá me dio sentencia – cueca

La pelá me dio sentencia

me dijo: te tengo fecha, vamos pa’ abajo

y si te ponís porfiado

te agarro yo de las mechas, vamos pa’ abajo

Si yo soy cabro bueno

por qué la muerte

con la lechona en mano

selló mi suerte, vamos pa’ abajo

selló mi suerte sí

ya no hay saumerio

que me salve del hoyo

del cementerio, vamos pa’ abajo

Pa’l patio ‘e los calla’os

voy condena’o.

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